martes, 14 de abril de 2015

Poemas de Baudelaire (y II)

Los dos esquemas de comentario que faltaban:



Os añado también esta minicomparativa sobre los movimientos posrománticos por si os viene bien para estudiar.

lunes, 16 de marzo de 2015

Comentario de un fragmento de El retrato oval


     1. CONTEXTUALIZACIÓN.
   El fragmento pertenece a la obra “El retrato oval”, relato corto del autor Edgar Allan Poe, recordado por sus cuentos de terror. Pertenece a la corriente de la novela realista del siglo XIX, pero a causa de su combinación de lo inexplicable, propio del Romanticismo y la lógica racional propia de los nuevos tiempos realistas, no hay un acuerdo en incluirlo íntegramente en ninguna de las dos corrientes. Se le considera un renovador de la novela gótica. El relato  (publicado en 1842) se trata de un cuento de terror, género con el que Poe intentó satisfacer los gustos de la época.
            La historia que se narra es la de un viajero que llega con su criado a un castillo abandonado y deciden pasar allí la noche. En el cuarto escogido para descansar, hay una cama sobre la que reposa un ejemplar que explica cada obra de arte presente en las paredes de la habitación. EL viajero, al mover el candelabro, descubre un retrato oval de una mujer de extrema belleza que le quita el aliento. Al leer la narración que el libro cuenta sobre la pintura, descubre que es la esposa de un pintor que habitaba en el mismo castillo, tan obsesionado con retratar a su compañera, que a cada pincelada que daba, le quitaba un poco de vida a ella, por lo que al acabar el cuadro, su mujer murió.
            Este fragmento se sitúa en el principio de la historia enmarcada, la del pintor que hace languidecer a su esposa mientras la retrata. Supone una descripción de la muchacha, de su marido el pintor y de la relación entre ambos, marcada por la obsesión del artista.
2.- TEMA
            En el cuento el motivo principal es el retrato, en torno al cual se desarrollan dos temas principales: El del doble (como William Wilson), puesto que la mujer pintada parece tener una vida que absorbe la de la mujer real; y el tema del vampirismo, entendido como la succión de la existencia de la mujer por el pintor del cuadro.
Un tema secundario es la falta de comunicación entre los esposos, que se interpreta de dos maneras diferentes. Por una parte, el desenlace fatal puede entenderse como un hecho sobrenatural, y por otro, como consecuencia del infortunio de la joven al carecer de la atención del marido. Su desgaste corresponde a su virtud, ella lo ama a pesar de que le hace sufrir, puesto que posar para él es todo un sacrificio, ya que acaba muerta por complacerle en el retrato de su belleza.
3.- ASPECTOS FORMALES.
            En cuanto a los rasgos formales, en el relato hay dos acciones y dos narradores: en la historia que enmarca la principal, el narrador es el viajero (en 3ª persona), cuyo nombre se desconoce; el espacio en el que se desarrolla es una mansión o un castillo abandonado, que aporta misterio a la acción; el tiempo es lineal, transcurre media tarde y una noche, y los personajes son el viajero y su criado. Por su parte, en la historia del retrato, momento al que pertenece el texto que estamos analizando, el narrador no es protagonista, sino omnisciente; el espacio es la misma mansión, pero el tiempo pertenece a un flash-back respecto a la acción real. También hay dos personajes: el pintor y su esposa.
            Respecto a los rasgos lingüísticos, destacan, sobre todo, las bimembraciones: estudioso y austero (lín.2), luz y sonrisas (lín.3), la salud y los encantos (lín.11), vivo y ardiente (lín.13), débil y desanimada (lín.15). Presenta también algún paralelismo como experimentaba un vivo y ardiente placer en su tarea, y trabajaba noche y día… (lín.13), y pequeñas antítesis tales como amándolo todo, no odiando… (lín.4).
En cuanto a la adjetivación, es muy abundante, como ya hemos visto en las geminaciones, aunque también está presente fuera de ellas, y que hacen referencia mayoritariamente a la mujer retratada: peregrina belleza, graciosa, amable (lín.1), rarísima belleza, luz, sonrisas (lín.3), humilde y sumisa (lín.7), etc. Posee asimismo, expresiones que encauzan el final de la historia hacia lo trágico, terrorífico, propio de la novela gótica: […] que en mala hora amó al pintor y se desposó con él. (lín1); señales del paso del tiempo son […] y sentose paciente, durante largas semanas… (lín.7), avanzaba de hora en hora, de día en día (lín.9), y trabajaba noche y día (lín.13). El fragmento concluye con una oración que recoge todo el tema del relato en sí mismo: y no podía ver que los colores que extendía sobre el lienzo borrábanse de las mejillas de la que tenía sentada a su lado.


Cecilia Rubio

Comentario de un fragmento de "El corazón delator"




CONTEXTUALIZACIÓN.
Se trata de un fragmento de uno de los cuentos de terror de Edgar Allan Poe, una de las cumbres del Realismo (siglo XIX), llamado El Corazón delator. Las historias de Poe se caracterizan por la combinación de lo inexplicable, propio del Romanticismo, y la lógica racional, propio ya de los nuevos tiempos realistas. No hay, por tanto, estricto acuerdo en incluirlo en el Romanticismo o en el Realismo.
    La estructura del cuento se puede dividir en tres partes: una primera en la que el protagonista se presenta como una persona cuerda; una segunda, que correspone al desarrollo del crímen; y una última, cuando llegan los policías y cuando el mismo se autoinculpa, que es a la que pertenece este fragmento. 

TEMÁTICA.
La historia presenta a un protagonista-narrador obsesionado con el ojo de un anciano, al que decide asesinar. Intenta durante toda la obra demostrar su cordura pese a su conducta homicida . No se siente loco, sino alguien totalmente cuerdo pero nervioso, que lleva a cabo un estudiado plan, el cual resulta triunfante hasta que empieza a escuchar los latidos del muerto. Se trata, pues, de un relato sobre la locura paranoica y la autoinculpación, narrado desde la perspectiva de un enfermo mental. La acción se desarrolla tanto en el exterior, entre cuatro paredes, como, sobre todo, en el interior de la cabeza del protagonista, lo que logra la típica atmósfera de Poe enmarcada por la sensación asfixiante y alucinógena, contribuyendo así a causar terror.

ANÁLISIS FORMAL.
.
El tiempo en el que se narra no es lineal, sino que se cuenta a modo de flashback, narrado por el protagonista desde lo que pudiera ser una cárcel o un centro psiquiátrico. En relación con esto, tampoco sabemos con exactitud a quién le esta contando la historia en las numerosas apelaciones a un "tú" que aparecen en el cuento; incluso esta pudiera ser una confesión. Poe elimina el exceso de detalles para intensificar el estudio de paranoia.
En el texto aparecen numerosas interrogaciones y exclamaciones ("¡oh, Dios!", lín 17 o "¿y qué podía hacer yo? lín. 11)  para contribuir al dramatismo, y adjetivos como "pálido" (lín. 10), "cómodo" (lín. 2), "intenso" (lín. 6),  para dar mayor intensidad a la narración; a lo que también colabora el uso de puntos suspensivos como en la línea 11 "el sonido aumentaba...". Todos estos rasgos provocan un ritmo acelerado, explicando así cómo se siente el protagonista en dicho momento.
    Destacan también en este cuento las numerosas repeticiones, sobre todo de determinados motivos como el sonido en este fragmento., (y creía percibir un zumbido en los oídos; (...) El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... (...) aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.  (...) el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. (...) pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo?... ). También se repiten estructuras sintácticas  ("cada vez más..." ,"¿qué podía hacer yo?..) y enumeraciones (Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... ). Todas estas repeticiones contribuyen a crear el ambiente obsesivo y angustiado que refleja el carácter paranoico del personaje.

En conclusión, Poe es fiel en la obra "El corazón delator" a las inquitantes  y sutiles narraciones de terror, estructuradas de forma que el lector se vea imbuido en la historia, y más en este cuento, en el que nos adentramos en la misma mente del protagonista. 

 (Isabel Reoyo)

Comentario de un fragmento de Los crímenes de la calle Morgue



1. CONTEXTUALIZACIÓN: El fragmento pertenece a Los crímenes de la calle Morgue, uno de los cuentos del escritor Edgar Allan Poe, maestro del relato corto e inventor del relato detectivesco. Por su época pertenece al realismo, sin embargo sus obras muestran rasgos románticos que impiden un acuerdo al situarlo. Este cuento es considerado el primer relato policiaco. A diferencia de otros relatos de Poe, no hay nada fantasmagórico en él, aunque sí se aprecia truculencia y acción.
Dentro del relato, el fragmento se sitúa prácticamente en el desenlace, cuando el detective resuelve el misterio y explica las deducciones que le han conducido, de forma lógica, a dar con el culpable del múltiple asesinato.

2.- TEMA
El tema del relato es la investigación minuciosa que llevan a cabo Dupin y su amigo para averiguar los detalles del asesinato. El ambiente que se crea en la historia es el de una atmósfera de tensión y realismo ante la difícil resolución del asesinato. Se trata de una novela policiaca y de misterio que mantiene la tensión y la atención del lector hasta el final, que se caracteriza por ser muy inesperado. Concretamente, en cuanto al tema que se refleja en el fragmento, destaca la detallada descripción de los de las deducciones y la investigación del crimen ya que buscan el lugar por donde escapó el supuesto asesino.
En el conjunto del cuento, el tema es el triunfo de la capacidad de análisis lógico del protagonista. Esa capacidad de raciocinio de Dupin lo convierte en un ser superior, tanto en su enfrentamiento con la brutalidad ciega del "asesino" como en su choque con la inoperancia policial

3.- FORMA
Respecto a los aspectos formales, en este fragmento se aprecia con claridad el narrador en primera persona que, además, es testigo de los hechos porque cuenta lo que va observando (Ej.: utilización de tiempos verbales en primera persona). Este tipo de narrador aumenta la intriga en el lector porque la comparte con él, ya que nos detalla el “paso a paso” de sus deducciones (línea 14: Examinemos, pues, uno por uno, los posibles…; l. 21: las puertas de las habitaciones estaban cerradas; l. 22: Veamos las chimeneas,…). También interacciona por medio de interrogaciones retóricas que no tienen más función que captar la atención (líneas 7-8 y 12: ¿Qué es lo primero que hemos de buscar allí?; ¿De qué modo?), y de apelaciones al interlocutor (línea 4: Tan solo deseo hacerle comprender a usted). Así, Poe introduce un elemento fundamental para sus cuentos que también se ve en este fragmento, la descripción detallada de la realidad que ve (líneas 21-25), que forma parte de los rasgos realistas del autor en el intento de dar una explicación lógica del suceso con ausencia de elementos fantásticos (líneas 8-9: …ninguno creemos en este momento en acontecimientos sobrenaturales), potenciando, a la vez, la verosimilitud.

Por tanto, "Los crímenes de la calle Morgue"  de Poe es un buen ejemplo del género policiaco en el que desaparece el componente imaginario y fantástico.


(Quique Ugarte)

miércoles, 28 de enero de 2015

¿Por qué reí esta noche? (Keats)

¿Por qué reí esta noche? Ninguna voz lo dice;
ningún dios ni demonio de severa respuesta
se digna replicar desde cielo o infierno.
Así, a mi corazón humano me dirijo:

¡Corazón! Tú y yo estamos aquí tristes y solos;
escúchame: ¿por qué reí? ¡Oh dolor mortal!
¡Oh tiniebla, tiniebla! Siempre habré de gemir
interrogando a Cielo, Infierno y Corazón.

¿Por qué reí? Este plazo de ser que se me ha dado
lleva mi fantasía a sus más altas dichas;
pero acabar querría hoy mismo, a medianoche,

viendo rotas las claras banderas de este mundo:
verso, fama y belleza son mucho, ciertamente,
pero la muerte es más: el premio de la vida.



COMENTARIO:




  1. Este poema pertenece a Keats, una de las tres figuras más importantes de la lírica romántica inglesa.  Keats es un poeta de la segunda generación, llamada la de los satánicos o rebeldes.
  2. Podríamos decir que el tema principal de este poema es el deseo de morir o el elogio a la muerte. Sin embargo,[¿?] el tema principal del resto de sus obras es el poder inmortalizador de la belleza, a través de la reflexión a partir de las sensaciones que le producen al contemplar algo externo. Sería el caso de Oda al otoño, a una urna griega….
    Al comienzo del poema, Keats empieza a preguntarse por que rió esa noche, pero no obtiene respuesta y se siente sólo y triste.  El hecho de estar vivo le hace féliz, no obstante es consciente de que todo eso podría acabarse, ya que la fama, el verso (la literatura) y la belleza son muy importantes, pero la muerte lo es aún más, por lo que podríamos considerar que al referirse a la muerte como “el premio de la vida” es porque  en un momento estuvo vivo (es lo que le da felicidad, referido en la tercera estrofa)  o bien que la muerte es el premio de la vida,  de forma un poco irónica, ya que muriendo puede acabar con su tristeza y soledad a las que se refiere en la segunda estrofa.
    En los aspectos formales, principalmente podemos destacar ese tono melancólico y dramático que usa a lo largo de todo el poema y es muy característico del romanticismo (destacable en el uso de interrogaciones y exclamaciones). En segundo lugar, la importancia  del “yo” dirigido en este caso a un “tú” que es su corazón (línea verso  5). Por otro lado dentro de los rasgos del romanticismo he encontrado ese individualismo, en el que se exalta al individuo y su derecho de libertad en todos los ámbitos “pero acabar podría hoy mismo…” (línea  verso 11), también se ve ese pesimismo: “ningún dios ni demonio….se digna a replicar” (líneas versos 2-3) o “viendo rotas las claras banderas de este mundo…” (línea  verso 12) y el paisaje y la naturaleza cobran importancia y además proporcionan información sobre el estado de ánimo del poeta: noche, tiniebla, medianoche…
    En cuanto a los recursos literarios, el poema tiene una clara personificación: Cielo, Infierno y Corazón (línea  verso 8), metáfora en: claras banderas de este mundo (línea verso 12) y una comparación y antítesis en: la muerte-el premio de la vida (línea verso 14).
     Por último destacar que su lenguaje es más complicado que el de Byron y Keats, suele contener alusiones cultas o también mitológicas (no es el caso). [Entonces no hace falta decirlo] Su poesía no es una proyección de su personalidad, a diferencia de Shelley y Byron. Keats se considera como autor que es[¿?],  que debe permanecer externo al poema, simplemente intenta conmovernos a través de la comunicación de sensaciones.

Oda a la melancolía (Keats)


No vayas al Leteo ni exprimas el morado
acónito buscando su vino embriagador;
no dejes que tu pálida frente sea besada
por la noche, violácea uva de Proserpina.
No hagas tu rosario con los frutos del tejo
ni dejes que polilla o escarabajo sean
tu alma plañidera, ni que el búho nocturno
contemple los misterios de tu honda tristeza.
Pues la sombra a la sombra regresa, somnolienta,
y ahoga la vigilia angustiosa del espíritu.


Pero cuando el acceso de atroz melancolía
se cierna repentino, cual nube desde el cielo
que cuida de las flores combadas por el sol
y que la verde colina desdibuja en su lluvia,
enjuga tu tristeza en una rosa temprana
o en el salino arco iris de la ola marina
o en la hermosura esférica de las peonías;
o, si tu amada expresa el motivo de su enfado,
toma firme su mano, deja que en tanto truene
y contempla, constante, sus ojos sin igual.

Con la Belleza habita, Belleza que es mortal.
También con la alegría, cuya mano en sus labios
siempre esboza un adiós; y con el placer doliente
que en tanto la abeja liba se torna veneno.
Pues en el mismo templo del Placer, con su velo
tiene su soberano numen Melancolía,
aunque lo pueda ver sólo aquel cuya ansiosa
boca muerde la uva fatal de la alegría.
Esa alma probará su tristísimo poder
y entre sus neblinosos trofeos será expuesta.





COMENTARIO


  1. CONTEXTUALIZACIÓN:
    John Keats fue uno de los principales poetas románticos. Durante su corta y complicada vida escribió varios poemas, casi todos basados en la melancolía, la muerte y las principales características del romanticismo.


Keats escribió todas sus odas entre abril y mayo de 1819, la oda a la melancolía la escribió durante este año , cuando mantenía un romance con su vecina Fanny. Este romance acabó un año después, cuando los médicos consideraron que la enfermedad de Keats se había agravado y tenía que mudarse a la calurosa y soleada Italia para mejorar. Murió un año después de trasladarse a Roma.
  1. TEMA DEL POEMA.
    El poema está divido en tres párrafos [¡¡ estrofas!!] que marcan los principales temas del texto.
    El primer párrafo trata sobre aquello que no es correcto y que no debemos hacer ya que no calmará nuestra tristeza. Menciona el uso de plantas que pueden funcionar como narcóticos, pero advierte que no hay que usarlas ya que con su efecto podrías dejar de ser tú mismo. Según él, hay que aprender a ser fuerte y a vivir con la angustia y el dolor.
    En el segundo párrafo, habla de aquello que sí podemos hacer para calmarla, ya que aunque la melancolía esté siempre presente acabará trayendo cosas buenas. Hay que buscar la belleza y el lado positivo de las cosas, y  sobre todo disfrutar de ellas.
    El tercer párrafo, trata sobre el devenir de las cosas buenas, que no van a durar para siempre. Keats es consciente de que todo tiene un triste final, y para ello cree que hay que encontrar el equilibrio para no hundirse en la melancolía y poder ser feliz.
    Por tanto, la oda a la melancolía trata los principales temas típicos del romanticismo: la muerte, la noche (¿?), la melancolía, etc.
3. RECURSOS ESTILÍSTICOS.


El poema presenta un lenguaje culto y abundante de recursos definiendo  que define así el estilo de Keats. En esta oda, aparece un tú y predomina la función apelativa e imperativa. Establece así un diálogo conversacional con el lector, dándole consejos para soportar la melancolía y saber cómo actuar ante ella. Las estrofas son un cuarteto y un sexteto. En la primera estrofa del poema predomina el campo semántico de la muerte (sombra, tristeza);en la segunda, el de la naturaleza (cielo, sol, flores, lluvia...) y en la tercera, el de los sentimientos (alegría, placer doliente). [Siguiendo esta estructura, en la primera estrofa se expresa lo que no hay que hacer frente a la tristeza, pues huir no calmará la melancolía; la segunda estrofa presenta los consejos acerca de qué hacer para calmarla; y en la última, Keats explica la cercanía entre dolor y placer. ] En cuanto a las figuras literarias, destaca la personificación de "Melancolía", "Placer" y "Belleza" o la también presente en, por ejemplo, "no dejes que tu pálida frente sea besada por la noche". Aparecen símbolos mitológicos como "el Leteo" (río cuyas aguas proporcionaba un olvido completo) o "Proserpina" (diosa de la vida y muerte). Hay también polisíndeton en "o el salino arcoiris...o en la hermosura... motivo de su enfado", epítetos valorativos como "tristísimo poder" o "neblinosos trofeos", antítesis en "placer doliente" y la repetición del sonido del verso "la sombra a la sombra regresa, somnolienta". Por último, se aprecian en el poema rasgos propios del Romanticismo, sobresaliendo la oscuridad, la muerte, y la naturaleza.

Oda al Otoño. (Keats)

Estación de las nieblas y fecundas sazones, 
colaboradora íntima de un sol que ya madura,
conspirando con él cómo llenar de fruto
y bendecir las viñas que corren por las bardas,
encorvar con manzanas los árboles del huerto
y colmar todo fruto de madurez profunda;
la calabaza hinchas y engordas avellanas
con un dulce interior; haces brotar tardías
y numerosas flores hasta que las abejas
los días calurosos creen interminables
pues rebosa el estío de sus celdas viscosas.

¿Quién no te ha visto en medio de tus bienes?
Quienquiera que te busque ha de encontrarte
sentada con descuido en un granero
aventado el cabello dulcemente,
o en surco no segado sumida en hondo sueño
aspirando amapolas, mientras tu hoz respeta
la próxima gavilla de entrelazadas flores;
o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar un arroyo,
o al lado de un lagar con paciente mirada
ves rezumar la última sidra hora tras hora.

¿En dónde con sus cantos está la primavera?
No pienses más en ellos sino en tu propia música,
cuando el día entre nubes desmaya floreciendo
y tiñe los rastrojos de un matiz rosado.
Cual lastimero coro los mosquitos se quejan
en los sauces del río, alzados, descendiendo
conforme el leve viento se reaviva o muere;
y los corderos balan allá por las colinas,
los grillos en el seto cantan, y el petirrojo
con dulce voz de tiple silba en alguna huerta
y trinan por los cielos bandos de golondrinas.